Sistema Básico Pischinger


El sistema básico de Pischinger podemos decir que consta de Pulmón, Hígado, los Riñones, el sistema vascular arterial, el sistema vascular venoso, el sistema intersticial y la célula. También hemos agregado la piel.

El Pulmón, el Hígado y el Riñón son filtros que trabajan en cumplimiento de esa tarea las 24 horas del día, desde que nacemos hasta que morimos. En el día estos órganos filtran aproximadamente 7.200 litros de sangre eliminando todos los residuos metabólicos del sistema celular o lo que equivale a las «excretas» de las células.

Las células, como organismos vivos, se alimentan y producen excrementos. Las células, cada vez que se alimentan (respiran) generan residuos metabólicos o «basura» de acuerdo a la naturaleza del alimento que le suministremos. La sangre arterial, o los capilares arteriales se encargan de llevar el alimento al sistema (oxigeno, azúcar, grasas, proteínas, minerales).

Cada nutriente que llega a la células, ésta lo usa o lo metaboliza. Cuando este nutriente es degradado en el proceso de la respiración celular, es tirado por la célula hacia el liquido extracelular. La grasa que llega a las células es tirada, después de su uso, en forma de colesterol.

COMO AFRONTAR LAS ENFERMEDADES DE MANERA BIOLOGICA y HOLISTICA

Joaquín Teherán Lora. (Trabajo basado en las exposiciones del Dr. Alberto Martínez Bosch)

Este colesterol, es en consecuencia, parecido a cuando nosotros freímos con aceite de oliva un huevo en una sartén y cuando el aceite está quemado lo tiramos. Las proteínas , después de metabolizadas son tiradas por las células hacia afuera de ellas en forma de ácido úrico.

Estos son ejemplos sencillos. Pero sabemos que la bioquímica celular es más compleja. ¿Cuál es el destino de estos desechos, estando ya en el liquido extracelular?

Estos desechos o toxinas van al sistema linfático y al sistema venoso para en últimas alcanzar el pulmón, el hígado y el riñón, donde son eliminados. Es de suponer que no hay dificultad para entender que si nuestros filtros naturales alcanzan a eliminar toda la basura que las células generan, no hay problemas.

El problema comienza, cuando esos filstros se obstruyen, porque nunca nos ocupamos de limpiarlos o hacerles el mantenimiento debido, porque nadie no los enseñó.

Recordemos que son filtros que trabajan 24 horas al día, todos los días del año y que, al igual que el filtro de nuestro automóvil, necesitan limpiezas periódicas. Al obstruirse dejarán de eliminar los residuos metabólicos como el anhídrido carbónico (CO2), los residuos grasos (colesterol) y el ácido úrico.

De esta manera, el organismo comenzará a luchar para que esos ácidos no lleguen al torrente sanguíneo y modifiquen el pH de la sangre, lo cual significaría la muerte en minutos. El cuerpo, jamás puede permitir que le pH de la sangre sea modificado. Retendrá estos radicales ácidos libres, en el espacio intersticial, «entre la célula y el capilar venoso», a la espera de poder drenarlos. Pero si este estancamiento de residuos metabólicos se perpetúa en el tiempo y además sigue incrementándose, empezarán graves problemas.​

Cuando estos residuos metabólicos o «endotoxinas» se interponen entre el capilar y la célula, se presentará:

  • Ante todo una seria dificultad en la nutrición celular, ya que la barrera de radicales ácidos libres acumulados en el espacio intersticial, destruirá los nutrientes e impedirá que el oxigeno llegue a las células.
  • Una agresión física sobre el propio sistema celular. Los «residuos ácidos» (ácido úrico, ácido oxálico , ácido carbónico, ácidos grasos , etc.) son cáusticos y logran quemar a la propia célula​.

ALFRED PISCHINGER

Sabemos que el 70% del cuerpo es agua. Por lo tango, la célula es como si viviera flotando en una «piscina», cuyas aguas son cristalinas y transparentes en un cuerpo sano.

Pero cuando los filtros que drenan o se encargan de mantener estas aguas limpias, se obstruyen y el drenaje no se puede llevar a cabo en un 100%, todo el ecosistema que rodea a la célula se deteriora y es entonces cuando comienzan a aparecer las «enfermedades».

La enfermedad empieza, entonces, alrededor de la célula. Es el entorno celular el que degradará a la célula . Así lo dijo el profesor Alfred Pischinger de Viena, padre del sistema básico que lleva su nombre, al que describió como una sustancia similar a un gel amorfo que ocupa todo el entorno extracelular.

Pischinger

Describió con lujo de detalles esta estructura de este sistema de intercambio. Es evidente que Pischinger fue un genio no reconocido en la medicina convencional. Aunque buena parte de sus investigaciones ya se aceptan en la medicina convencional, raras vecces se menciona su nombre en la bibliografía científica. Esto es, y debe ser, un conocimiento básico para la formación en medicina complementaria.

Retomando el hilo del asunto, hemos dicho que la enfermedad comienza en el entorno celular saturado de desechos tóxicos ácidos. Todo ácido es corrosivo. En este entorno lleno de excretas celulares y acidez, la célula como es de esperarse, entra en precariedad.​

¿POR QUÉ?


Porque el oxígeno y los nutrientes que deben ir del capilar a la célula tienen que atravesar la barrera de ácidos – ya mencionada - que se interponen en su camino lo cual a la larga no consiguen, porque aquí se quedan atacados y descompuestos por los ácidos. De esta forma la célula se queda sin oxigeno y sin comida, además de ser atacada químicamente por sus propios ácidos.

Ya en estas circunstancias las células tienen una de dos opciones:​

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LA CÉLULA DECIDE MORIR

Ante la falta de oxigeno y de alimentos y además atacada químicamente por los ácidos, la célula «decide morir». Y comienzan a aparecer células muertas en distintos órganos, formando estas células muertas lo que conocemos como tejido fibroso y hablaremos entonces de fibromas con nombre específico de acuerdo al órgano donde se formen:

  • Fibroma mamario, si las células muertas forman tejidos en las mamas.
  • Fibroma uterino si las células muertas se presentan en el útero.
  • Fibrosis prostática si el caso se da en la próstata.​

Si se mueren las células del cerebro o de la base del cerebro estaremos hablando de Alzheimer o Parkinson respectivamente. Si los ácidos corroen la capa aislante que cubre a los nervios (mielina), entonces hablaremos de esclerosis múltiple, de esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Son, en pocas palabras, las enfermedades esclerosantes que muchas veces llevan el calificativo de «idiopáticas», porque aparentemente no existe causa por la cual se explique el por que se ha fibrosado el órgano.

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LA CÉLULA DECIDE DEFENDERSE PARA SOBREVIVIR

1. Elabora un globo de agua y retiene liquido en el espacio intersticial para diluir los ácidos y permitir el paso de los nutrientes desde el capilar a ella. Es decir, en parábola, la célula «arma» su mini piscina, desplaza los ácidos y mantiene o conserva un canal de comunicación con los capilares. De esta manera, sigue recibiendo alimentación y tira sus excretas afuera. Todas las células que están en las mismas circunstancias comienzan a copiarse.

De esta manera todas las células comienzan a formar su propio globo de agua, con lo cual estaremos ante una persona que engorda de tal manera que no hay dieta que la haga adelgazar.

2. Otro de los mecanismos que utiliza la célula para sobrevivir en un medio hostil es el de tratar de convertir el medio acido en básico, utilizando sales reguladoras. Ese mecanismo se conoce en química como tamponar (de tampón).

Para ello, el cuerpo echa mano de las sales de otros órganos en un comportamiento parecido al de «quitarle a Juan para darle a Pedro», tal cual como lo ilustra el eminente oncólogo Alberto Marti Bosch.

HUESO CON OSTEOPOROSIS

Eso quiere decir, ni más ni menos, que cuando un tejido vital entre en compromiso, el cuerpo sacrifica una estructura para mantener viva a otra. Así, por ejemplo, si hay ácido úrico en el espacio intersticial, el organismo «roba» minerales de los huesos (calcio) para neutralizar la acidez, con lo cual ya nos es fácil entender y comprender lo que es la osteoporosis, la artritis y la artrosis. Así la célula puede sobrevivir porque ha neutralizado el acido del espacio intersticial.

Pero este mecanismo llevado a cabo a expensas de los huesos, genera otro problema, ya que las sales precipitan los ácidos hacia los tejidos blandos en los que comienzan a aparecer calcificaciones. Así tendremos calcificaciones en mamas, pulmones, hígado, vejiga, etc.

3. El tercer mecanismo de defensa que utiliza la célula en su lucha por la supervivencia, es el de DRENAR por piel o mucosas, por donde abre emuntorios auxiliares para eliminar el exceso de endotoxinas.

Si el cuerpo decide drenar por la piel todo el exceso de basura que lo afecta, nosotros decidimos calificar este mecanismo como enfermedad a la que bautizamos con el nombre de psoriasis, dermatitis, etc. Si el drenaje es hecho por las mucosas, estaremos frente a Úlceras o llagas en la boca, en el estómago, en los intestinos , conocidas también con un nombre particular para cada cuadro.

MUCHAS VECES NOS PREGUNTAMOS:

¿porqué hay personas que drenan por la boca mientras que otras lo hacen por las mucosas? ¿Cuál es el factor o el órgano que toma esta decisión?

Sencillo, quien elige el punto del cuerpo por donde se drenarán los excesos de endotoxinas es el Sistema Nervioso Central, que, como bien dice el prestigioso oncólogo español Alberto Marti Bosch, desempeña en el organismo el papel que desempeña en una ciudad el cabildo municipal. El sistema nervioso es quien da las ordenes y las células las ejecutan. Así que si el cerebro ordena drenar por la boca, las células de la boca cumplirán la orden , así como al igual la cumplirán las células del intestino si la orden va dirigida a ellas.

4. Estamos ante unas células aferradas a sobrevivir, a pesar de la agresividad u hostilidad del ecosistema en que se desenvuelven. Ante los embates crecientes de los ácidos o desechos, la célula echa mano de un cuarto (4°) mecanismo de supervivencia: MUTAR (cáncer).

MUTAR CÁNCER

Cuando el medio es extremadamente hostil, las células optan por «mutar», porque tienen que sobrevivir a toda costa y se vuelven inmortales, con la ayuda de la telomerasa, que es una enzima que permite el alargamiento de los telómeros permitiendo la prolongación de la vida. Como le queda la opción de morir o mutar, ella cambia y crea un nuevo entorno donde poder sobrevivir.

Pero para seguir viviendo necesita la energía del ATP (Adenosin Trifosfato) que es producido en las mitocondrias celulares con utilización del oxigeno (vía oxidativa). Como en el ambiente en que vive en estas circunstancias no hay oxigeno para fabricar ATP ( energía), entonces la célula, de manera astuta abre la vía alternativa para elaborar energía sin utilizar oxigeno. En pocas palabras: se vuelve anaerobia.

Entonces en vez de utilizar oxigeno, que ya no lo hay, utiliza ácido pirúvico con el cual, por la vía de fermentación, también puede producir ATP (energía), más ácido láctico y alcohol. Esta es la razón por la cual en todo tumor encontraremos alcohol, ya que esta es una ruta de fermentación para obtener energía que permita seguir viviendo a la célula.

Para aguantar el ataque de la acidez exterior, la célula tiene que ser muy alcalina en su interior para lo cual comienza a introducir sodio dentro de ella y a sacar el potasio, invirtiendo el proceso normal de estos dos minerales. La célula tumoral necesita mucho sodio para alcalinizar su citoplasma y poder así contrarrestar el ataque ácido externo. En condiciones normales, sabemos que el potasio se encuentra en el interior de la célula y el sodio fuera de ella.

La biológica u holística

Cuando estamos en una situación tumoral, la medicina académica propone 3 vías de solución: La cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Pero es conveniente saber que hay una cuarta vía para afrontar todas las enfermedades, incluido el cáncer:

HIPEROXIGENACIÓN

Sabemos, como ya se ha dicho, que la célula necesita oxigeno para vivir, sin el cual , el metabolismo celular se altera con las consecuencias que ya hemos descrito, traducidas en una sola palabra: «enfermedad» Por consiguiente si aportamos oxigeno al organismo, estaremos suministrándole una oportunidad de vida a las células. El simple drenaje de las toxinas (vía renal, hepática o pulmonar) hará que llegue oxigeno a los tejidos.

Pero además del drenaje, es conveniente y recomendable, hacer uso de las terapias bioxidantes ya sea con MMS, con ozonoterapia o con Peróxido de hidrógeno (grado alimenticio), que lo que hacen es aportar oxígeno extra al organismo. A la terapia bioxidativas la podemos acompañar del rábano para aprovechar la peroxidasa de este último y catalizar o acelerar la reacción de ruptura del peróxido de hidrogeno que da como resultado agua y oxigeno.